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XXXI Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala

El Simposio de Investigaciones Arqueológicas se llevara a cabo en Guatemala del 17 al 21 de julio del 2017, en el Museo Nacional de Arqueología y Etnología. El Simposio tiene la finalidad de divulgar los resultados de las ultimas investigaciones arqueológicas en Guatemala. Además fomentar la conservación del patrimonio cultural del país.

 

El rito de Maximón en Santiago Atitlán: Una tradición de origen precolombino

Fotografía: Por Anna Watts

 

Maximón es un personaje conocido por casi todos los guatemaltecos, no obstante pocos conocen su verdadero significado. En la clase de Etnología de Mesoamérica se vio un video con escenas del rito que se lleva a cabo en Santiago Atitlán para Semana Santa. Desde ese momento noto elementos de continuidad precolombina que a simple vista no se pueden explicar. En esa misma semana, escucho la versión de un empresario guatemalteco, que tiene una casa junto al Lago de Atitlán, en Cerro de Oro. Su versión es que un hombre blanco llegó a vivir a Santiago hace muchos años. Se trataba de un médico reconocido que mientras vivió en el pueblo ayudó a los indígenas y les enseñó a curarse; desde entonces, para agradecerle le llevaron alcohol y cigarros. Luego el doctor se fue del pueblo y los indígenas decidieron venerarlo como un dios.

En mi mente surgen muchas contradicciones, entre lo que vi en el video y la historia que estoy escuchando. Mientras hago la investigación para este ensayo me doy cuenta de que Maximón no es ningún doctor blanco, sino que representa la continuidad de una deidad precolombina con elementos mesoamericanos.

¿Por qué un ladino cuenta la historia anterior? Tengo dos hipótesis: la primera es que como ladinos percibimos la falta de identidad y nos apropiamos de tradiciones que no nos parecen y que reflejan la cultura “guatemalteca”. La otra hipótesis es que un indígena tz´utujil le contó esa historia a un ladino para enmascarar los verdaderos símbolos de la tradición.

Después de hacer la investigación pienso que ocurrió un poco de ambas. El ladino se siente satisfecho con la historia y no interfiere en la actividad, al final lo están adorando. Por otro lado, los tz´utijiles, continúan preservado importantes aspectos de su cultura y adoptan elementos occidentales para imitar a los “extranjeros”. Al final, hay que hacer notar que esta tradición ha sobrevivido por varios siglos por la capacidad de los tz´utujiles de adaptarse a los cambios y, además, por la limitada influencia extranjera durante la colonia (Carlsen 1997).

Algunos elementos de la tradición de Maximón que se lleva a cabo en Santiago Atitlán desde época precolombina. Santiago es un municipio que pertenece al departamento de Sololá en Guatemala. La ciudad se encuentra en la orilla suroeste del lago de Atitlán en la bahía de Santiago. Esta región se conoce como Tierras Altas por estar sobre una cadena montañosa. Su ubicación es importante para entender la dinámica que existió antes de la colonia, principalmente por tener acceso a la ruta de comercio del Pacífico por la Boca Costa (Stanzione 2003).

En esta ciudad se llevan a cabo varias ceremonias que representan el sincretismo religioso que se vive a la fecha en Guatemala. Las celebraciones católicas de Semana Santa disfrazan los rituales precolombinos que de alguna manera se relacionan con rituales de sacrificio. Una de las principales ceremonias, que se celebran en la actualidad, enmascara la historia de la mitología tz´utujil. “Mam”, o  “Maximón”, como lo conocemos generalmente, es una de estas historias sagradas.

El propósito de este ensayo es describir y explicar las escenas del rito a Maximón presentadas en el video que muestra las festividades que se llevan a cabo en Semana Santa en Santiago Atitlán. El video, se gravó en 1993 y forma parte del proyecto del Museo Tabaco y Sal de Japón y la Universidad del Valle. Estas imágenes son invaluables, ya que como menciona Stanzione, el rito se adapta a diferentes espacios y épocas, por lo que se ha ido modificando según la historia (Stanzione 2003:17).

El video inicia cuando los investigadores van a la municipalidad de Santiago para pedir permiso al alcalde para poder documentar la cofradía de La Santa Cruz.  Luego aparecen escenas de las actividades, desde el Domingo de Ramos hasta el Viernes de Dolores. Un detalle particular es que durante la procesión del Santo Entierro, se junta Maximón con el Cristo Sepultado en la iglesia. Las escenas muestran el sincretismo religioso, con una combinación de actividades católicas y ritos de origen precolombino. Lo que más me llamó la atención fue la actividad de la cofradía con baile, comida y música; así mismo la escultura de Maximón con sus adornos y el peregrinaje a la costa que se realizá una semana antes como parte de los preparativos.

En las imágenes del video, Maximón, luce similar a las fotografías que aparecen en libros o en Internet. El rostro de madera, tallado con unas incisiones bien marcadas, recuerda las esculturas prehispánicas.  Es conocido porque en su boca lleva un cigarro. Mide aproximadamente un metro de alto y en algunas ocasiones alguien lo carga sobre sus hombros. Lleva varios sombreros en la cabeza, zapatos, un bulto con las ofrendas[1] y su cuerpo esta cubierto con pañuelos de varios colores y materiales.

El culto al bulto es una de los elementos que nos muestran que Maximón es una deidad con elementos prehispánicos. Esta práctica se ha llevado a cabo continuamente entre los mayas desde el Período Clásico (250-900 d.C.) hasta la actualidad. La antigüedad del culto en Atitlán se puede demostrar por la antigüedad de la ropa en que van envueltas las ofrendas, incluso son más antiguas que los textiles que se encuentran en las colecciones de los museos. Los bultos están asociados con la fertilidad humana y agrícola (Carlsen 1997:80).

El rito de Maximón ofrece mucha información para entender su significado e importancia. Las actividades que se llevan a cabo en Semana Santa disfrazan los rituales de fin de año que celebraban los mayas, un remanente del Wayeb[2]. Estos días son de rito alrededor de la deidad de sacrificio de los tz´utujiles: la deidad ancestral conocida como Man o Maximón y de la deidad Nawal de JesuKrista[3]. Estas son deidades prehispánicas disfrazadas de santos católicos (Stanzione 2003).

A Maximón se le conoce como la deidad de las múltiples máscaras. Su principal nombre viene de MaXimón, en donde el prefijo “ma” significa “el” y el verbo “ximon” significa “para atar o colgar”; por lo tanto, su nombre oculta su verdadero significado:  “el sacrificado”.  Él se manifiesta a los escogidos en forma del Señor del Hambre Sexual, Señor del Tabaco, Dios del Árbol y Dios de la fertilidad y de la lluvia. Otros nombres son “El Ancestro” o Rilaj Acha, o “el hombre del camino”, ”el hombre rico” o “comerciante”.  (Stanzione 2003:55; Carlsen 1997:25).

Mam tiene la capacidad de transformar la energía y de la transfiguración. Los tz´utujiles lo describen como una nube, que puede cambiar de forma. Se manifiesta a los humanos a través de la naturaleza o de personas; también da sugerencias a chamanes y parteras que solicitan su ayuda a través de los rezos. Man cambia de forma cuando lo considera necesario para hacer su trabajo (Stanzione 2003).

Para los tz´utujiles la fertilidad es muy importante porque “los nietos son el remplazo de los abuelos”. Para una sociedad en la que el poder se mantiene a través del linaje es importante una deidad que vele por la sexualidad y que preserve al linaje.

La sexualidad y la fertilidad son importantes en todas las culturas. Los sacerdotes aumentan su poder en abstinencia de comida y sexo para hacer los rituales de la lluvia, el sol y el viento, porque el estado de abstinencia es purificador. En las sociedades agrícolas, como lo es la tz´utujil, el orden de las cosa se mantiene comiendo y haciendo el amor. En el video vemos escenas de como el ritual  involucra comida y alcohol (Stanzione 2003).

Man o El Señor del Tabaco, por su cigarro en la boca, es una representación de los grandes señores mayas que fumaban cigarros.  Man utiliza el humo del tabaco para curar o el tabaco masticado contra picaduras de alacranes o serpientes. También lo utiliza para relajarse y obtener visión de una enfermedad (Stanzione 2003:50).

Se sabe que los tz´utujiles, en época precolombina, pulverizaban tabaco con cal y lo masticaban. De esta forma los alcaloides de la nicotina estaban disponibles para aliviar el cansancio de los comerciantes que caminaban largas distancias, hasta les ayudaba a no sentir el peso de la carga que transportaban.  El tabaco era la hierba de los comerciantes, y Man su creador. Él los ayudaba a abrir nuevos caminos (Stanzione 2003:51).

Los tz´utujiles estaban ubicados en un punto estratégico para el comercio. Saliendo hacia la Boca Costa tenían acceso a las rutas más importantes de comercio de Mesoamérica. Se convirtieron en una civilización con mucho poder. De esta forma obtuvieron importancia los comerciantes-guerreros.

Uno de los aspectos mesoamericanos del rito de Maximón, tiene relación con el inicio de las actividades antes de la Semana Santa. Los hombres jóvenes atitecos realizan un peregrinaje para recolectar frutos a la Costa Sur; ellos simbolizan la figura del comerciante guerrero. El peregrinaje al centro de la inmensa riqueza que poseían sus ancestros es un recuerdo de su pasado y de las tierras que perdieron. Para los tz´utujiles, la tierra y la religión van de la mando, por eso dice Stanzione que es imposible separa la tradición religiosa del contexto histórico-social (Stanzione 2003).

Los frutos se recolectan para ofrecerlos a Mam y a MaNawal de Jesús como culminación del ritual de sacrificio renovador del mundo. Stanzione observó que dentro del sistema de cofradía se mantienen de forma simbólica los rituales de sacrificio humano y el baile del bulto, siguiendo las fechas del calendario solar.  Ambos se sacrifican en Semana Santa y su muerte y resurrección traen la regeneración de ellos y del mundo sagrado en el que ambos gobierna. Ambos resucitan después de pasar por el mundo de los muertos donde son transformados para continuar su trabajo en la tierra, el cielo y en el inframundo.

Las deidades mesoamericanas tienen la habilidad de transformase constantemente en la forma que sea necesaria. Por ejemplo, Maximón tiene multiplicidad de transfiguraciones; también es capaz de crear situaciones dolorosas. Otro ejemplo es Tezcatlipoca[4], deidad del centro de México, que también era especialista en tomar múltiples formas.  Stanzione dice que estos ritos no solo son un remanente del pasado, son un conjunto de elementos mesoamericanos más  allá de lo maya y cristiano.

Para entender el rito a Maximón, hay que conocer la historia de los tzútujiles antes de la llegada de los españoles. La ciudad prehispánica, Chiya´ se encontraba en frente de la ciudad actual, y era la capital del antiguo reino Tz´utijil. Ellos habitaron en un ambiente muy mesoamericano, rodeados de tres volcanes y un lago color turquesa. Dos de los volcanes tiene forma de cono y el tercero tiene una doble cumbre en el que forma un barranco en que el sol sale para el equinoccio de verano, coincidiendo con la Semana Santa (Stanzione 2003:1).

Los tz´utijiles fueron dueños de toda la región del lago y de las tierras fértiles de la Boca Costa. Ubicados en un lugar con abundancia natural y conectados con una de las principales rutas de comercio de Mesoamérica, fueron una sociedad que logró prosperar. El producto que comerciaban hacia el centro de México era el cacao y así surgió un grupo importante de comerciantes guerreros. Antes de la conquista los tz´utujiles perdieron la mayor parte de sus tierras contra los ´iche´s y kaqchikeles (Stanzione 2003:1).

Perder la tierra es un recuerdo que aún permanece en su memoria. Después de la conquista y la congregación[5], Chiya´ quedo completamente abandonada, solamente quedan tiestos cerámicos de aspecto mixteca. Los templos de piedra fueron desarmados para construir la iglesia y el monasterio franciscano.  El contexto histórico es importante para entender las  tradiciones religiosas que se celebran en la actualidad (Stanzione 2003:1).

La mayoría de investigadores que trabajan en la región coinciden en que varios elementos de continuidad son una mezcla de elementos mayas y mesoamericanos. Robert Carlsen dice que “después de la conquista todos los aspectos de la cultura fueron modificados, sin embargo existe una continuidad prehispánica” (Carlsen 1997:86). Esto fue consecuencia de que la región presentó poco interés económico para los españoles y quedó prácticamente abandonada. Las instituciones españolas fueron simbólicas y fueron administradas por los mismos tz´utujiles, quienes las utilizaron para sus propios propósitos.

Antes de la conquista española, los mayas adoraban varios dioses con características diferentes. Estas características eran representadas por diferentes deidades. Los rituales se llevaban a cabo en templos o en cuevas. Estas deidades eran como símbolos que identificaban a los miembros de un linaje, los ayudaba a diferenciarse, como fuerza cohesiva y de protección. (Orellana 1984).

Los materiales más comunes que se utilizaban para las imágenes de las deidades era madera, piedra o barro. Estos eran tallados únicamente en la parte de enfrente y la parte de atrás era completamente plana. Maximón está hecho de madera de pito (Erythrina Corallodendon) con estas características que, según Sandra Orellana, es continuidad de una tradición precolombina (Orellana 1984).

La organización social precolombina de los tz´utujiles eran el Chinamit. Estos eran generalmente linajes (aunque podían incluir otros miembros) que estaba asociadas a un territorio. Cada Chinamit tenía su propia deidad. Este fue un patrón de organización que corresponde a toda Mesoamérica. La conquista en Santiago Atitlán fue más una invasión que una ocupación, por eso en la colonia los líderes mantiene su poder económico y político a través del sistema de cofradías (Carlsen 1997).

Las cofradías fueron introducidas por los españoles, estas son asociaciones dedicadas a un santo católico. Tenían el objetivo de integrar al indígena a la iglesia y recaudar fondos; en la primera parte la iglesia fracasa, y en la segunda cobra importancia. La introducción de la cofradía afecta la sociedad atiteca y moldea sus raíces cristianas hacia lo que conocemos hoy. Por estar Santiago Atitlán en la periferia de la sociedad colonial, la cofradía ofrece la plataforma para que sobrevivan algunas adaptaciones de prácticas prehispánicas y solo adoptan ciertos elementos españoles para “emular a los extranjeros” (Carlsen 1997).

Se sabe que los tz´utujiles en el post-clásico adoraban a Sakibuk, una escultura de piedra de 75 cm de alto que estaba ubicado sobre un altar.  Hay evidencias de que se realizaban sacrificios humanos y auto sacrificio entre los tz´utujiles, posiblemente para esta deidad. También se realizaban ritos que incluían festines de comida, rituales de purificación, abstinencia sexual, sacrificios, consumo de alcohol en exceso y baile con música (Orellana 1984).

Estas ceremonias continuaron aún después de la conquista, al principio “los españoles estaban horrorizados por las creencias indígenas, especialmente el sacrificio humano y la idolatría” (Orellana 1984:205). Las primeras dos décadas después de la conquista se dedicaron a erradicar las prácticas que les parecían ofensivas, especialmente el sacrificio humano; no obstante sabemos que algunas se continuaron realizando con fachada de catolicismo.

La transformación de la sociedad después de la conquista fue un proceso de cambio gradual, en donde las adaptaciones fueron una forma de resistencia; los indígenas mantiene el control de las instituciones y de las actividades socioeconómicas de la región.  Al final, el factor más importante que dio forma a la configuración social fue “la limitada influencia extranjera” (Carlsen 1997:99).

En Santiago Atitlán existen varias cofradías; estas son de categoría privada y se trasmiten dentro de la familia de forma hereditaria. Generalmente honran a deidades precolombinas. La cofradía de Santa Cruz Atitlán es la que celebra los rituales para Maximón. El sacerdote baila con la imagen en una ceremonia religiosa que recuerda todos los elementos originales de las ceremonias precolombinas, excepto por el sacrificio de sangre, que se remplazó por otras actividades como la quema de candelas e incienso y las ofrendas a los santos (Orellana 1984).

En la actualidad, las cofradías que celebran la vida religiosa de los atitecos están en peligro. Existe una confrontación entre los mayas tradicionales  y los mayas convertidos al cristianismo, por la iglesia católica o protestante. En algunos casos la división ha producido conflictos violentos. Para algunos, Maximón ya no es compatible con Jesús y la Iglesia Católica (Stanzione 2003).

En 1950 ocurrieron cambios en el gobierno y en la iglesia. En ese momento la cofradía perdió su poder como institución religiosa en Santiago Atitlán. El sistema de cofradía se convirtió en una religión periférica, pero con personas comprometidas a mantener la tradición Tz´utujil. En el siglo XX  estas prácticas se han asociado con brujería: existe una visión grotesca y desviada de un pasado que une los mitos,  la cual amenaza con la extinción de la tradición en toda la región.

En conclusión, podemos decir que el rito a Maximón es una tradición de origen precolombino con una mezcla de elementos mesoamericanos. Esta mezcla de elementos se dio por el intenso comercio que mantenían los tz´utujiles con el centro de México y Oaxaca a través de la ruta de comercio por la costa del Pacífico. Además, la tradición se ha modificado y adaptado a nuevos contextos sociales. Pienso que, aunque terminen los ritos de una sociedad que deja de ser agrícola y se convierte en capitalista, no va a cambiar la esencia y muchos elementos permanecerán vivos para siempre.

Bibliografia

Carlsen, Robert. 1997. The War for the Heart & Soul of Highland Maya Town. United States: University of Texas Press, 206 págs.

Orellana, Sandra. 1984. The tzutujil mayas: continuity and change, 1250-1630. Norman: University of Oklahoma. 287 págs.

Stazione, Vincent. 2003. Rituals of Sacrifice. Albuquerque: University of new Mexico Press. 330 pags.

Watts, Anna. (13/7/ 2017) en Maximón: Up and About (Foto en un blog). Convite. Recuperado de htpp://comvite.com/maximon-up-and-about/

 

[1] El culto al bulto permanece en Santiago Atitlán en el sistema de cofradía. En Tierras Altas de Guatemala, la deidad de cada linaje o chinamit generalmente tiene su propio templo y un sacerdote asignado. Este sacerdote guarda el bulto con ofrendas que son las que dan el poder a la deidad. La práctica del bulto tiene bases en el Período Clásico Maya (250-900 d.C.), cuando los bultos estaban asociados a los reyes. La evidencia está en imágenes y representaciones de la iconografía de esa época. En el Postclásico, el culto al bulto aparece descrito en documentos como el Popol Vuh y El Título de Totonicapán.

[2] Wayeb: Son los cinco días de obscuridad que coincide con el fin del calendario solar maya de 360 días y el inicio del siguiente ciclo. Esta celebración se lleva a cabo a fin de año. Los tz´utujiles corren su celebración de fin de año y la celebran durante la Semana Santa.

[3] Nawal de JesuKrista´es el nombre que los tz´utujiles dan a Jesús de la iglesia católica que sale en las procesiones de Semana Santa. Es parte del sincretismo que se dio en la era franciscana en Santiago Atitlán. Hay que considerar que según Robert Carlsen, Santiago Atitlán estaba en la periferia de la actividad socioeconómica de la colonia. Al no tener recursos económicos interesantes para los españoles, las iglesias fueron abandonas por los frailes españoles, permitiendo una auto administración maya.

[4] Tezcatlipoca en náhuatl quiere decir “Espejo negro que humea”. En la mitología mexica es omnipresente, el señor del cielo y de la tierra, fuente de vida, tutela y amparo del hombre, origen del poder y la felicidad, dueño de las batallas. Entre los nahuas, Quetzalcóatl y Tezcatlipoca son una dualidad antagónica.

[5] Era la organización de pueblos indígenas según los lineamientos y modelos urbanísticos de España que se llevo a cabo después de la conquista. La función principal era evitar los asentamientos dispersos de los indígenas para que fuera más fácil  evangelizar y cobrar tributo.

Conferencia: “Calzadas y Caminos Prehispánicos: Significado y Función”

La conferencia es parte de la presentación de la tesis doctoral de Carlos Morales-Aguilar y además es parte de las investigaciones realizadas en el sitio arqueológico El Mirador, Guatemala. El tema principal fue las funciones del sacbé en la región maya con base en las ultimas investigaciones. En resumen una de las principales necesidades del hombre a lo largo de la historia ha sido la comunicación.

Una de las principales necesidades del hombre que vive en sociedad es comunicarse con otros grupos humanos. Por medio del lenguaje trasmite su conocimiento, sus ideas y su identidad, pero también se comunica para poder obtener recursos. Todas las civilizaciones, a lo largo de la historia, han buscado diferentes formas de lograrlo y la evidencia arqueológica se encuentra en la cultura material. Las calzadas y los caminos fueron un rasgo cultural mundial que tenían diferentes significados y funciones; estos formaron parte de grandes redes de comunicación que sirvieron para reforzar los vínculos entre la sociedad.

https://youtu.be/LVhRMYi8Mfk

Primeras Evidencias Arqueológicas

Las primeras evidencias arqueológicas de calzadas y caminos se encuentran en Egipto hace más de 2,500 años. Los investigadores opinan que la función inicial de los caminos fue transportar recursos y materias primas. Durante el Imperio Romano los caminos probablemente se utilizaron para el manejo y control de la riqueza. Un ejemplo conocido son las calzadas de Pompeya (0-79 d.C.).

En América encontramos redes de caminos prehispánicos en todo el continente. En Norte América encontramos evidencias de caminos en la cultura  Mississippi (1350 d.C.) y en la cultura Anasazi (900-1150 d.C.). Un de las calzadas más conocidas es la del Cañón de Chaco, en donde adaptaron caminos haciendo grandes modificaciones entre las peñas. Por medio de estos caminos las culturas de Norteamérica mantenían contacto e intercambio comercial con las culturas del norte de México.

El amazonas y toda la parte oeste de Sudamérica estaba conectada por grandes redes de calzadas. En el sitio Xinguano, en el Amazonas de Brasil, se encuentra un importante centro ceremonial con calzadas radiales hacia otros sitios que se utilizó para transportar cultivos. La red más impresionante de América, es sin duda, Qhpaq Ñam o El Camino del Inca. Esta tiene de 30,000 a 40,000 Km de largo y abarca 6 países, desde Ecuador hasta Argentina. Los documentos etnohistóricos de Perú muestran que esta red de caminos era para administrar y controlar territorios, es decir que tenían una importancia económica y política.

Las Calzadas en el mundo maya

Las calzadas y los caminos tiene significados diferentes. La calzada por definición está empedrada o pavimentada, mientras que un camino es un terreno por el cual se transita, es decir una vereda o un sendero. Esto es importante para definir las calzadas en el mundo maya. La palabra maya sacsignifica “Camino Blanco”; estos eran caminos elevados pavimentados con cal, piedra caliza y laja, y por lo tanto eran calzadas.

Las primeras evidencias de caminos en el mundo maya se mencionan en fuentes etnohistóricas de Yucatán. Por ejemplo Diego de Landa, en el siglo XVI, menciona la calzada entre el castillo de Chichen Itzá y el principal cenote de la región. También hay evidencias epigráficas y lingüísticas que sirven para entender los diferentes tipos de caminos y calzadas que existían en esa época. La primera evidencia arqueológica, descubierta por Alfonso Villa Rojas en 1934, fue la calzada de 100 km de largo que unía la ciudad de Cobá con Yaxuná.

Las investigaciones recientes, llevadas a cabo en el Mirador, incluyeron un programa de mapeo, con tecnología satelital y LIDAR. Carlos Morales-Aguilar ha trabajado como investigador en este proyecto y es parte de su tesis doctoral. Los resultados muestran varias calzadas que unían el centro del Mirador con otras ciudades como Nakbe , Tintal y Naachtun. Otras calzadas importante se encuentran en Tikal, Labná y posiblemente en Kaminaljuyu.

Significado y Función

La construcción y mantenimiento de las calzadas debió requerir un esfuerzo impresionante. ¿Qué significados debieron tener para requerir tanto trabajo? Las calzadas tenían varios significados: la movilidad de personas, productos y servicios, además de ritual. Un significado muy importante era la centralización de poder militar y económico, y principalmente de control.

Las funciones de las calzadas eran múltiples, podían ser sociales, políticas, administrativas, culturales, religiosas e hidráulicas. A través de las calzadas se podían movilizar y mantener relaciones interpersonales, como alianzas políticas y militares, asimismo tener acceso a recursos y mercados. Con el comercio surgieron nuevas clases sociales, como los pochtecas (comerciantes) en México y los chasquis (mensajeros) en Perú.   Por causa de la comunicación entre grupos sociales se dio la difusión de ideas, rituales, estilos arquitectónicos y modas en la cerámica.

En resumen las calzadas era caminos pavimentados que unían grupos sociales con la función de comunicarlos. A través de estas redes de comunicación y comercio se dio la difusión de ideas y rasgos culturales que hoy definen a Mesoamérica.

La Literatura en Mesoamérica

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En Mesoamérica, encontramos la literatura en los códices prehispánicos y coloniales, en las estelas y vasijas, en la tradición oral y en los himnos religiosos dedicados a deidades antiguas. El historiador Miguel León-Portilla hace una descripción de ésta en el capítulo del libro: Historia Antigua de México Aspectos, fundamentales de la tradición cultural mesoamericana. Él estudia documentos escritos prehispánicos y coloniales; asimismo, menciona los avances en los métodos de investigación, con la finalidad de presentar un análisis de la literatura de la región. Según el autor, una de las características que definen Mesoamérica es “la unidad histórica, homogénea en la profundidad de sus procesos y muy diversa en sus expresiones culturales” y esto incluye a la literatura.

La mayor parte de la información escrita se perdió después de la conquista, sin embargo, sobreviven algunos documentos ricos en información. Desde que llegaron los españoles a México notaron la existencia de documentos escritos.  En ese momento ocurrieron dos procesos opuestos: la destrucción y por el contrario, el  rescate y la preservación. Algunos frailes se enfocaron en conocer mejor la idolatría para combatirla entendiendo el contenido de los textos, y otros como Shagún, buscaron salvaguardar los documentos. Desde el S. XVI se empezaron a transcribir y publicar algunos textos; estos se tradujeron a varios idiomas como francés y alemán. En este momento también surgió el interés por el estudio de lenguas indígenas, el análisis de la pictografía de los códices, la investigación del calendario de 260 días (tonalpohualli) y los glifos.

Los primeros estudios formales datan del S. XIX y XX. Uno de los principales investigadores es el alemán Eduard Seler, quien incluye un enfoque interdisciplinario. Él correlacionó información arqueológica (pinturas, glifos, textos y datos) con los documentos. A mediados de siglo, Alfonso Caso estudió los códices Mixtecos histórico-genealógicos, y por otro lado se llevan a cabo investigaciones formales de epigrafía en el área maya. Surge la importancia de la etnohistoria, la filología y la tradición oral.

En la actualidad se debate la veracidad de estos primeros estudios y sus interpretaciones. El autor menciona que el problema es que se han llevado a cabo traducciones en un idioma diferente con palabras que representan ideas que corresponden a una visión de un mundo distinto que ya no existe. Muchos de estos textos se han verificado por medio del cruce de información con datos arqueológicos y la autenticidad del contenido se ha podido identificar como prehispánico por medio de la investigación histórica, filológica y lingüística. Joyce Marcus propone que el contenido de varios documentos que hablan de genealogías y eventos, no son exactamente históricos, sino míticos, con el propósito de legitimar un grupo que busca mantener el poder. Este es un tema muy recurrente en los documentos de todas la regiones, incluyendo el Popol Vuh.

En la actualidad se han clasificado los documentos según época, tema y formato.  Existen códices prehispánicos y coloniales, los primeros eran de papel amate o de piel de venado. Los códices prehispánicos de origen maya incluyen el sistema calendárico, observaciones astronómicas y fechas rituales en logogramas y glifos silábicos.  Los del centro de México presentan una asociación del binomio imagen-glifo apoyado por la tradición oral; además, glifos calendarios y topónimos de lugares. En la época colonial los documentos presentan la mezcla de las dos culturas; se introduce el papel europeo y se incluyen glosas en alfabeto, en nahuatl o castellano.

Los temas que exponen los códices muestran un pensamiento compartido entre las diferentes culturas y elementos comunes de la cosmovisión. Los códices se clasifican en anales históricos, información calendárica y ritual, adivinación y pronóstico a lo largo de la vida, mapas y migraciones, doctrinas religiosas y ceremonias como las del fuego nuevo. Después de la conquista aparecen nuevos temas como registro de tributos, reclamo de tierras, descripciones de costumbres e historia para gobernantes españoles, y alusiones a creencias del cristianismo. A pesar de la conquista,  el autor menciona que  “el hilo no se rompió” e incluso continuó por medio de la tradición oral. En la época colonial también se recopilaron himnos dedicados a deidades nahuas.

Los códices son evidencia de la homogeneidad de las tradiciones de los pueblos antiguos, así como evidencia de que Mesoamérica tuvo un desarrollo común. Las estelas de Izapa, Chiapas, presentan los primeros registros escritos y datan de principios de la era cristiana. Estas presentan elementos de la cosmovisión que van ha perdurar hasta el presente en toda la región; pero además están presentes en los códices pertenecientes al área maya, en el centro de México escritos por los nahua y mixtecos, además por los tarascas y los otomí.  En conclusión, puede decirse que la literatura de Mesoamérica es una unidad histórica y cultural con una amplia variedad de expresiones.

Bibliografía

León-Portilla, Miguel. 2000. «La Literatura». En Historia antigua de México: Aspectos fundamentales de la tradición cultural mesoamericana, de Linda Manzanilla y Leonardo López Luján. México: UNAM. págs. 189-226

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